CLICKACTIVISMO. 140 CARÁCTERES NO CAMBIARAN EL MUNDO.

ARTÍCULO PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL FANZINE SKAKEO: http://skakeo.blogspot.com/

 

El 1 de Enero de 1994 España se despertaba con resaca tras una larga noche. A miles de kilómetros, en la sierra Lacandona (México) el Subcomandante Marcos dirige el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), pedían lo de siempre: “trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz” (Declaración de la Selva Lacandona). Movimientos de izquierdas de todo el planeta se solidarizan con la causa: manifestaciones, conciertos para recaudar fondos; visitas de Saramago, Danielle Mitterrand…El movimiento Zapatista fue el germen de un espíritu contestatario y reivindicativo en medio mundo, pero al contrario que el Mayo del 68, se usaban métodos pacíficos. En septiembre de 1994 comenzaron las acampadas pidiendo el 0,7% del PIB para ayuda al desarrollo. Si en el 68 se pedía cambiar el país, en el 94 se empezó a pedir el cambio de las reglas de juego a nivel planetario.

Poco a poco el pacifismo se convirtió en rabia al ver que no se conseguía nada. Muchas promesas, muchas firmas que se quedaban en la papelera. La ira saltó en la Cumbre de Seattle, 1999, movimientos antiglobalización, capitaneados por la red Direct Action Network, usaron por primera vez Internet y los teléfonos móviles para coordinar las protestas.

Tras Seattle vinieron Bangkok, Praga… Y Génova en el 2001. La muerte del activista Carlo Giullani a manos de la policía provocó un aumento de la violencia. La última gran movilización contra el FMI y la OMC fue en Barcelona en el ese mismo año.
El ataque terrorista contra las Torres Gemelas supuso, no un punto de inflexión, sino una desaparición total de los movimientos anticapitalistas. Pedían cambiar el mundo y han terminado por evitar que les desalojen de las casas Okupas.
Lo más parecido a los grandes movimientos contestatarios de los 90 fueron las manifestaciones contra la invasión de Irak en el 2003. En España tenemos que sumar las protestas contra el gobierno del PP tras las mentiras del 11M. Manifestaciones espontáneas surgidas en la red y a través del “pásalo” vía sms.

Si antes las nuevas tecnologías eran usadas para movilizar, en la actualidad Internet tan solo sirve para constatar que apoyas una causa. Rara es la semana en la que uno no reciba en su correo o en Facebook solicitud para adherirse a la causa más variopinta. Basta “clickear” para pensar que estamos haciendo algo. Terminamos cayendo en el autoengaño, el clickactivismo nunca conseguirá cambiar nada si no hay detrás una movilización real. Real entendida por traspasar la virtualidad de una red social y salir a la calle. Hasta hace poco aquel que no quería implicarse demasiado con una causa, pero simpatizaba con ella, solía apuntarse, dar un donativo…hoy ni siquiera se hace ese ingreso monetario, y si se llega a hacer descubrimos que si mandas un SMS cuyo importe irá para las ONG que están en Haití ayudando a la reconstrucción, por ejemplo, los bancos se llevarán una comisión.

Una pequeña anécdota clarificadora sobre la inutilidad real de Facebook a la hora de movilizar: Un estudiante de Michigan convocó una manifestación en su campus a través de la red social. 230 personas dijeron que irían y 350 marcaron el “quizás”. El día de la manifestación solo se presentaron 20. Muchas causas parecen contentarse con ser las que más seguidores tienen. Esos presuntos movimientos de izquierda que las promueven terminan usando los mismos métodos de comercialización que tanto critican.

Wikileaks y su “cablegate” han hecho nacer la esperanza de que aún se puede movilizar a la sociedad. Nos está mostrando lo que ya todos sabemos, pero que desgraciadamente, hemos terminado por asimilar: los gobiernos que nosotros elegimos no son más que títeres del poder financiero y comercial. La democracia se ha convertido en una ficción en la que da lo mismo la ideología del partido que gane, siempre hará lo que le diga el banco de turno. Pero estamos viendo que esta indignación no sale más allá del bar o de un tweet. La gran mayoría tiene ganas de salir a la calle pero ninguno lo hacemos. Quizás estemos esperando a un mesías, una cara pública que dirija la protesta. Hace unos días hemos visto como los cables relacionados con la Ley Sinde han desembocado en una cambio de actitud por parte de Alex de la Iglesia. Twitter ha conseguido, a base de diálogo, que el presidente de la academia de cine viese lo que había tras esa ley y de cómo el gobierno, auspiciado por Estados Unidos, lleva meses tratando a los, mal llamados, internautas, como si fuésemos todos criminales en potencia. Pero las protestas contra la Ley Sinde no han pasado de bloquear un par de webs y mandar mails a los diputados. Si realmente la democracia funcionase, esos miles mails hubiesen tenido una consecuencia, pero como ya he dicho, el clickactivismo por si solo nunca hará cambiar el mundo o una simple ley.

Estos días estamos viendo las revueltas que se están produciendo en Túnez o Egipto. Llegamos a creer que Wikileaks e Internet están jugando un papel determinante. Nos enganchamos a Twitter o enlazamos con Al Jazeera y nos enteramos al momento de lo que está pasando. La red está llena de mensajes en los que se dice que es la primera revuelta 2.0…pero curiosamente las ciber-revueltas se están dando en países donde el uso de Internet es minoritario (en Egipto el 80% de la población es analfabeta). No hay revolución sin guillotina…o al menos sin romper un cristal. 140 caracteres nunca cambiarán el mundo.

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9 respuestas a CLICKACTIVISMO. 140 CARÁCTERES NO CAMBIARAN EL MUNDO.

  1. Mameluco dijo:

    NO es que lo vayan a cambiar. Es que ya lo han cambiado.
    A menos para nosotros.

    Muchas veces, Abraham, tenemos que mirarnos al ombliguito.

    • abrmoralesm dijo:

      El ombligo me lo miro…en ocasiones está lleno de pelusas 😀
      Si yo me quejo de la pasividad de todos nosotros, incluyendome el primero. Occidente se ha convertido en una sociedad de teorícos en perpetua queja.

      • Mameluco dijo:

        Los orígenes de lo que siempre fue.
        Los griegos dándole a la lengua y a la hidromiel… cuna de la civilización occidental.

  2. didaquis dijo:

    En mi opinión, falta un líder. Alguien que convoque una manifestación y que consiga que la gente vaya. Las redes sociales son geniales para difundir la causa. Pero descentraliza la voz. Se necesita un líder, un “Assanje español”.
    Lo peor de todo es que no soy capaz de determinar quien tiene suficiente peso para hacer de líder en este país, quizás Enrique Dans podría hacerlo por el peso que tiene su voz, pero no es una persona interesada en liderar.

    De todas maneras, pienso que Internet está cambiando el mundo y que ahora estamos en el ojo del huracán. DEBEMOS (nótese el verbo “deber” que implica obligación) exigir cambios en el mundo. Las dictaduras han de caer, la red neutral se ha de proteger, la libertad de expresión es vital y es responsabilidad nuestra conseguir estos logros.

    • abrmoralesm dijo:

      Falta un lider…eso creo, aunque viendo las manifestaciones de Egipto y Túnez veo que no existe tal lider. Igual nuestra sociedad actual está tan individualizada que no somos capaces de hacer nada sin esa voz principal. Y mira que las redes sociales, móviles y demás, hacen pensar que todos nosotros somos ese lider capaz de empezar algo.

  3. Eva dijo:

    Sobre los comentarios anteriores, decir que se nota que la crítica surge de mirarte el ombligo. Por lo lúcida. Por otra parte, es ingenuo y adolescente pensar que se puede hacer una crítica desde fuera del sistema, o que por estar dentro ya no se puede hace nada. Nadie esta fuera del sistema, ni el que se queja ni el que se conforma. Y no es que por eso no se pueda criticar el sistema, sino que no se puede criticar más que desde ese lugar: desde dentro. Y bueno, decir también que el día que un profesor de una escuela de negocios lidere una revuelta yo me volveré conservadora.

    Y de tu post: pues que es muy bueno. Felicidades 🙂

  4. Pingback: Miedo mainstream | In my humble opinion…

  5. versae dijo:

    Sí, estoy muy de acuerdo. Y me aterra pensar que los países que tienen la tecnología a su disposición son los que menos la usan para cambiar. ¿Conformismo puro? ¿Lavado de cerebro? Ambas cosas quizás.

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