Punta Umbría, un pequeño milagro y temas varios.

Y tras 9 días en Punta Umbría, he vuelto a Hospitalet. El avión no deja de resultarme un medio de transporte curioso; no solo lo digo por el tema ruleta rusa – huelga de controladores, pilotos, cacheos que ya quisieran algunos un Sábado noche… – lo digo por el hecho de estar tomando café en Punta Umbría y en menos de lo que tardo en hacer el triángulo de las avenidas ( Avenída de la Ría, Avenía del Oceano y Avenída de Andalucía) me planto en Barcelona.

9 días en los que he sacado el máximo provecho que he podido: ver a la familía, disfrutar de los amigos, presenciar un ¿milagro?, un par de excursiones…

Imagino que lo del milagro habrá llamado la atención. Lo explico: mi abuelo materno tiene 104 años, hace un poco menos de un mes lo ingresaron en el hospital esperando lo inevitable. Pasaron unos días y el motivo por el que lo ingresaron desapareció, digamos que se curó. Lo único que tiene es lo que una persona de 104 años puede tener…que se está apagando poco a poco.  El Lunes pasado parecía que no había vuelta atras. Las enfermeras y médicos comunicaron a mi familia que se preparasen, que fuesen recogiendo la ropa y demás, era cuestión de horas o minutos. Pero mira por donde se produce el milagro…el Martés se quedaba en el hospital mi madre. Ve como mi abuelo de pronto se incorpora en la cama y hace gestos como si quisiera animarse del todo. Mi madre empieza a cantarle y bailarle. El remate es cuando mi madre le dice si quiere tocar el tambor, mi abuelo empieza a gesticular como si lo tocase. Mi madre fue a buscar una pandereta y mi abuelo con sus 104 años metidos en el cuerpo empieza darle a la pandereta. Pero no se quedó ahí la cosa, el “joío” hizo amago de levantarse con ganas de bailar. Tras un día largo sin probar bocado, recuerdo que le daban minutos de vida, se metío en el cuerpo dos platos de comida…y ahí que sigue él.

Tengo que añadir una pequeña crítica al sistema de salud, pero no al público. Mi abuelo está en un hospital concertado. Su habitación la paga la Junta de Andalucía. Cualquier médico te dirá que los pacientes han de morir en su casa, con su familia y no en un hospital. Mi abuelo entró por un motivo, y se curó, lo que tiene ahora mismo se llama: EDAD y para eso no hay solución médica alguna. Mis familiares han pedido el alta en varias ocasiones pero no se lo dan, ¿el motivo? Si esa cama queda libre, ese hospital no recibirá dinero por parte de la Junta, y como no hay lista de esperas (es un hospital para terminales) a la dirección le interesa tener un paciente todo el tiempo del mundo. Todo son ganancias puesto que el paciente no está enchufado a ninguna máquina…

Bueno…dejemos esto y hablemos de otras cosas más agradables, que no digo yo que el tener un abuelo de 104 años y con ganas de dar batallas no es para estar contento; pero las Navidades son fechas de amigos, familia y sobre todo comida…y vaya manera de comer. No solo las comilonas en casa, a destacar dos fuera del hogar familiar:

La primera, la cena que hicimos todos los amigos, en la Peña Flamenca de Punta Umbría, enormemente agradecido a Enrique por conseguirnos el sitio, y enormemente complacido por estar pasando una velada genial con los colegas.

langosta

Es lo que nos ha faltado por zamparnos estas fiestas.

La otra comilona fue en Jabugo, en una excursión que hice con Eva. Si la gula es pecado, hay varias futuras generaciones que tendrán que pagar mi flaqueza. El Sábado os hablaré del sitio a donde fuimos a comer. Tal como conté hace unas semanas, quiero dedicar los Sábados para escribir sobre sitios para comer, tomar una copa…

Pensaba contaros un par de cosas de Punta, pero mejor las dejo para el siguiente post, no es plan volver tan a saco.

Por último deciros que me parece estupenda la ley antitabaco pero como toda ley humana, y divina, tiene algunos fallos. El principal es que a partir de ahora vamos a descubrir que los bares huelen a sobaco, fritanga y cañerías…y ya no digo nada de las discotecas, ahora se asemejarán, olfatívamente, a un gimnasio…

Espero que los reyes se hayan portado estupéndamente con todos ustedes.

 

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Una respuesta a Punta Umbría, un pequeño milagro y temas varios.

  1. Eva dijo:

    Si es que sólo nos ha faltado comernos al niño ése, jajajaja! Ay omá…

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