Mi primer simulacro.

Como bien dice el nombre de este blog, procedo de Andalucía, concretamente de Punta Umbría un pueblo costero de la provincia de Huelva.
Huelva, tierra de infinitas virtudes: kilométricas playas de arena, la provincia de la Península con más horas de sol al año, una gastronomía que es la envidia de medio mundo – esas gambas y ese jamón es para rendirle pleitesía constantemente -, tierra de descubridores, de Nóbel y lugar de España donde se dio por primera vez una patada a un balón de fútbol y de un Parque Nacional que además de Linces tiene a presidentes del Gobierno descansando… Por desgracia los Onubenses somos derrotistas y acomplejados por naturaleza. Conocemos Moguer más por sus dulces que por la casa museo de Juan Ramón Jimenez. En vez de luchar por un museo sobre la historia del fútbol preferimos desgastarnos en la calamitosa situación interna del club. Y así una larga lista donde tenemos que añadir leyendas urbanas que han caladao en el imaginario colectivo. Si preguntamos a cualquier Onubense el motivo por el cual no tenemos edificios antiguos en la ciudad, la gran mayoría dirá al unísono: el terremoto de Lisboa echó todos abajo. Una gran mentira que se desmonta brujuleando por Internet. Creo que esta forma de ser que tenemos los Onubenses influyó a la hora de instalar en Huelva un polo químico que da muchos quebraderos de cabeza. A la cabeza de esas industrías está Fertiberia, tristemente conocida en el Parlamento Europeo por tener unas balsas de ¿residuos? sobre las marismas de Huelva cuya extensión equivale a la de la propia ciudad de Huelva. Balsas con residuos radiactivos que se encuentran a menos de 300 metros de un barrio. Durante años todo aquel que osaba criticar esas industrias era tildado de ir contra los intereses de Huelva, puesto que dan empleo y riqueza. Estos siempre olvidan el alto índice de cancer, asma, tumores y un sinfín de enfermedades varias, el olor que tiene la ciudad en algunos momentos es lo de menos.
Muchos de los que leen esto darán por echo que en Huelva existe un plan de emergencia estudiado al milímetro por si algún día ocurre una desgracia. Perdón, se me ha olvidado decir que a varios kilómetros de la ciudad, en Palos de la Frontera, se encuentra una de las mayores, por no decir la mayor, refinería que tiene este bendito país. Otro motivo más para que todos conozcamos el plan de emergencia. Imagino que a alguno se le ha venido a la mente el triste accidente producido este verano en dicha refinería; murieron dos trabajadores. Pues el lector deberá saber que en el caso de existir ese plan de emergencia está mejor guardado que los archivos de Wikileaks que quedan por salir. Para que veáis el absurdo, hace un año entrevistaron en la radio (creo que en Cadena Ser Huelva) al responsable del plan de emergencia de la refinería. Este señor al ser preguntado por la periódista de las medidas que se tomarían si el humo de la refinería llegaba a la ciudad tras un accidente, respondió que no estaba previsto en los protocolos de actuación el hecho de que el humo llegase a la ciudad. Eso es tener fe en el cumplimiento de las normas y lo demás son tonterías. Este verano cuando se produjo el accidente la columna de humo saltándose las normas decidió ir hacia la ciudad, las autoridades dijeron que no era tóxica pero que todos cerraran las ventanas. Si llega a ser tóxica imagino que hubiesen dicho que tapiásemos las ventanas con ladrillos y maderas Cubano ante la llegada del huracán de turno.
En Cataluña la industria química también es importante. Al llegar a Hospitalet dí por hecho que las normas de seguridad son las mismas que en Huelva, que el protocolo de actuación Catalán también dice que la contaminación nunca llegará a los nucleos urbanos. Pues no, descubrí que estaba equivocado hace un par de días al abrir el buzón y encontrarme con un folleto en el cual avisa a la población de un simulacro para el día 14. Ese día sonarán las sirenas – sí, he dicho sirenas, en Huelva lo único que tenemos son unos paneles más propios de una película postapocalíptica donde se nos indica el nivel de contaminación en el aire, tienes que bajar a la calle para saber si la contaminación es tan alta que no puedes estar en ella, es el surrealismo máximo. En dicho folleto además de avisarnos del funcionamiento de dichas sirenas, para no confundir con las de un ataque aéreo, nos da consejos del tipo: no usar el teléfono ni el móvil para no saturar la linea, no salir a la calle, si estás dentro de un coche sal de él…
Como esto es toda una novedad, y un acontecimiento, para mí estoy que no quepo en mí de los nervios esperando que llegue el día del simulacro. Mi novia en cambio me mira con cara rara… Ya os contaré como saldrá todo.

contamina

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